Duelo es una respuesta natural ante una pérdida significativa. Suele fluctuar con momentos de alivio y se mantiene el interés por algunos vínculos y actividades.
Consulta si:
- El dolor no cede y se intensifica con el tiempo.
- Hay aislamiento marcado o culpa abrumadora.
- Ideación de muerte o abandono del autocuidado.
Depresión implica un síndrome con ánimo bajo persistente y pérdida de interés/placer, junto con otros síntomas durante al menos 2 semanas.
Señales clave (no sustituyen evaluación clínica):
- Ánimo deprimido la mayor parte del día.
- Anhedonia (pérdida de interés/placer).
- Alteraciones del sueño y apetito.
- Fatiga o enlentecimiento.
- Dificultad de concentración.
- Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva.
- Pensamientos de muerte o suicidio: si están presentes, busca ayuda inmediata.
Si tienes dudas entre duelo y depresión, una entrevista puede aclararlo y proponer un plan.
Herramientas que puedes empezar a usar hoy:
- Ritmo y cuidado básico: sueño, alimentación y movimiento suave.
- Ventanas de conexión: pequeñas interacciones diarias con personas de confianza.
- Rituales de despedida: en duelo, crear espacios simbólicos para honrar la pérdida.
- Registro breve: anota 1–2 momentos de alivio o apoyo cada día.
- Límites amables: reduce demandas no esenciales durante las semanas difíciles.
Estas pautas no sustituyen tratamiento profesional. Si los síntomas persisten o hay riesgo, prioriza una evaluación clínica.
Primera consulta (60 min): historia del problema, evaluación de riesgos y formulación inicial del conflicto central.
Frecuencia y duración: sesiones semanales de 50 min. En promedio, 6–12 sesiones para objetivos focales; se ajusta según evolución.
Qué cambia: mayor comprensión del conflicto, alivio de síntomas, herramientas de afrontamiento y decisiones más acordes a tus valores.
Seguimiento: revisiones puntuales para consolidar avances si es necesario.
